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LIGA CONTRA EL CANSER DE MAMA Y UTERO EN COLOMBIA

Cáncer Cérvico-Uterino

DEFINICIÓN

El cáncer del cuello uterino comienza en la membrana que recubre el cuello uterino (también conocido como cérvix). El cuello uterino es la parte inferior de la matriz (útero). El útero tiene dos partes: el cuerpo del útero, localizado en la parte superior, que es donde se desarrollan los bebés, y el cuello uterino, localizado en la parte inferior que conecta el cuerpo del útero con la vagina, llamada también canal del nacimiento.

El cáncer del cuello uterino no se forma repentinamente. En sus inicios, algunas células comienzan a convertirse de células normales en células precancerosas, y luego en cancerosas. Este proceso de cambio puede tomar varios años, aunque a veces sucede con mayor rapidez. Para algunas mujeres, los cambios precancerosos pueden desaparecer sin tratamiento alguno. Sin embargo, lo más común es que se requiera tratamiento para impedir que se conviertan en un verdadero cáncer.

Existen dos tipos principales de cáncer del cuello uterino: entre el 85% y el 90% de los casos son carcinoma de células escamosas y entre el 10% y 15% son adenocarcinoma.

MAGNITUD DEL PROBLEMA

Se estima que durante este año se diagnosticarán alrededor de 7,000 casos de cáncer invasivo del cuello uterino en Colombia. Una de cada 25 mujeres desarrollara cáncer de cuello uterino durante su vida en Colombia. Se estima que alrededor de 2,300 mujeres morirán de esta enfermedad.

El cáncer del cuello uterino es la primera causa de mortalidad por cáncer en las mujeres en Colombia.

CAUSAS DEL CÁNCER DEL CUELLO UTERINO

El factor de riesgo principal del cáncer del cuello uterino es la infección con el virus del papiloma humano. Esta enfermedad se puede transmitir de una persona a otra durante las relaciones sexuales. El sostener relaciones sexuales sin protección, especialmente a una edad temprana, hace que sea más probable infectarse con el virus de VPH. Además, las mujeres que tienen muchas parejas sexuales (o que han tenido relaciones sexuales con hombres que, a su vez, han tenido muchas parejas) tienen un riesgo mayor de contraer VPH.

Fumar es otro factor de riesgo para el cáncer del cuello uterino. Las mujeres que fuman tienen el doble de riesgo de contraer cáncer del cuello uterino que las no fumadoras.

La dieta también podría desempeñar una función en este sentido. Una alimentación baja en alimentos de origen vegetal, como ensaladas, frutas y verduras, se asocia con un aumento en el riesgo de cáncer del cuello uterino y otros tipos de cáncer.

Edad: el riesgo de contraer este cáncer es muy bajo entre las niñas menores de quince años, pero aumenta entre los últimos años de la adolescencia y la mitad de la tercera década de vida. A diferencia de muchos otros tipos de cáncer, que rara vez afectan a las mujeres adultas jóvenes, el cáncer del cuello uterino puede afectar a las jóvenes en su tercera década de vida e incluso a las adolescentes. Aunque el riesgo de cáncer del cuello uterino no aumenta mucho después de los 40, tampoco disminuye..

Las mujeres pobres tienen un riesgo mayor de contraer cáncer del cuello uterino.

PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE CUELLO UTERINO

La mayoría de los casos de cáncer del cuello uterino puede prevenirse. Hay dos formas de prevenir esta enfermedad. La primera es prevenir los precánceres, y la mejor forma de hacer esto es evitando los factores de riesgo.

  • Aplazar el comienzo de las relaciones sexuales en lo posible hasta cuando sean adultas.
  • En todas las edades pueden protegerse para no contraer una infección por VPH si limitan el número de compañeros sexuales y si evitan tener relaciones con hombres que hayan tenido muchas compañeras sexuales. El VPH no siempre produce verrugas u otros síntomas, y, por eso, es difícil saber si una persona está infectada. Los condones (preservativos) no protegen contra el VPH, pero sí ayudan a protegerse de la infección por el VIH, es decir, ayudan a protegerse del sida y de otras enfermedades.
  • Dejar de fumar

La segunda forma de prevenir el cáncer del cuello uterino es hacerse regularmente la citología Cervico-vaginal. Esta prueba puede detectar las infecciones por VPH y los precánceres. El tratamiento de estos problemas puede detener el cáncer del cuello uterino antes de que se convierta completamente en cáncer invasivo.

La Liga Contra el Cáncer – Seccional Bogotá recomienda las siguientes guías para la detección temprana:

Todas las mujeres deben comenzar las pruebas de detección del cáncer del cuello uterino tres años después de haber comenzado las relaciones sexuales, pero no más tarde de los 21 años de edad.

  • La prueba regular de la citología se debe realizar en lo posible anualmente.
  • A partir de los 30 años de edad, las mujeres que hayan tenido tres pruebas consecutivas con resultados normales pueden hacerse las pruebas cada dos a tres años.
  • Las mujeres de 70 años o más, que hayan tenido tres o más pruebas de citología Cervico- vaginal consecutivas con resultados normales, y que no hayan tenido ninguna prueba con resultados anormales en los 10 años previos, pueden dejar de hacerse las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino.
  • Las mujeres que se hayan sometido a una histerectomía total (extirpación del útero y del cuello uterino) también pueden dejar de hacerse las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino.

DETECCIÓN DEL CÁNCER DE CUELLO UTERINO

Los precánceres y los cánceres del cuello uterino en etapa inicial muchas veces no presentan señales ni síntomas. Por eso es importante que las mujeres se hagan la citología cervico-vaginal regularmente. Los síntomas aparecen la mayoría de las veces cuando el cáncer ya ha progresado.

Si a usted se le presenta alguna de las siguientes condiciones, repórteselo de inmediato a su médico:

• Cualquier flujo vaginal que no sea común
• Manchas de sangre o un ligero sangrado que no sea su período menstrual normal
• Sangrado vaginal o dolor durante las relaciones sexuales

Por supuesto, la aparición de estos síntomas no significa que usted tenga cáncer, pues también pueden ser el resultado de otra condición. Sin embargo, debe consultarle a su médico para averiguar qué pasa en realidad.

Si los resultados de su prueba de citología son sospechosos, su médico requerirá someterla a otras pruebas, tales como:

Colposcopia: el médico observa el cuello uterino a través de un instrumento denominado colposcopio parecido a unos binoculares. Esta prueba no es dolorosa ni tiene efectos secundarios, y se la puede hacer aunque esté embarazada.

Biopsia: una biopsia es la extracción de una muestra de tejido para ver si tiene células cancerosas. Esta es la única forma de poder decirle con seguridad si usted tiene un precáncer, un cáncer verdadero o ninguno.

Si su biopsia demuestra que usted tiene cáncer, su médico puede sugerirle que consulte a un médico que se especialice en el tratamiento de ese tipo de cáncer. El médico le hará preguntas acerca de su historia clínica y le hará un examen médico completo.

TRATAMIENTO

Los tres tipos principales de tratamiento contra el cáncer del cuello uterino son cirugía, radiación y quimioterapia.

Cirugía
Hay varios tipos de cirugía contra el cáncer del cuello uterino. En algunos se hace la extirpación del útero (histerectomía), mientras que en otros no. Si el cáncer se ha propagado fuera del útero, puede que sea necesario extirpar otros órganos, tales como el colon o el recto.

Radioterapia
La radioterapia es un tratamiento que emplea rayos de alta potencia (como los rayos X) para destruir o reducir las células cancerosas. Esta radiación puede provenir de fuera del cuerpo (radiación externa) o de materiales radiactivos que se colocan directamente en el tumor (radiación interna o de implante). La radiación puede producir efectos secundarios. La mayoría de estos efectos desaparecen en poco tiempo. La piel en el área tratada puede parecer como quemada por el sol, y más tarde bronceada. La piel vuelve a la normalidad en un plazo de entre 6 y 12 meses.

Quimioterapia
La quimioterapia se refiere al empleo de medicamentos para destruir las células cancerosas. Casi siempre, los medicamentos se administran por la boca o se inyectan en una vena. Una vez que los medicamentos entran al torrente sanguíneo se esparcen por todo el organismo. A veces, se administran varios medicamentos al mismo tiempo.

ALGUNAS PREGUNTAS QUE USTED PUEDE HACERLE A SU MÉDICO

A medida que usted va haciéndole frente al cáncer y su tratamiento, es necesario que tenga conversaciones francas y abiertas con su médico. Debe sentirse en libertad de preguntarle todo lo que se le ocurra, sin importar lo insignificante que parezca. A continuación le presentamos algunas preguntas que a usted tal vez le interesaría hacerle a su médico. No dude en agregar sus propias preguntas.

• ¿Qué tipo de cáncer tengo?
• ¿Se ha propagado mi cáncer más allá del cuello uterino?
• ¿Cuál es la etapa de mi cáncer y qué significa eso en mi caso?
• ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
• ¿Cuál me sugiere y por qué?
• ¿Qué riesgos o efectos secundarios conlleva el tratamiento que me sugiere?
• ¿Podré tener hijos después del tratamiento?
• ¿Se me caerá el cabello? Si es así, ¿qué puedo hacer al respecto?
• ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer regrese después del tratamiento?
• ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
• ¿Debo seguir alguna dieta especial?
• Según lo que sabe de mi cáncer, ¿por cuánto tiempo cree que voy a sobrevivir

El cáncer de mama es el crecimiento desenfrenado de células malignas en el tejido mamario. Existen dos tipos principales de cáncer de mama, el carcinoma ductal—la más frecuente—que comienza en los conductos que llevan leche desde la mama hasta el pezón y el carcinoma lobulillar que comienza en partes de las mamas, llamadas lobulillos, que producen la leche materna.[1]

Los principales factores de riesgo de contraer cáncer de mama incluyen una edad avanzada, la primera menstruación a temprana edad, edad avanzada en el momento del primer parto o nunca haber dado a luz, antecedentes familiares de cáncer de mama, el tomar hormonas tales como estrógeno y progesterona, el consumir licor y ser de raza blanca.[2] Entre 5 a 10% de los casos, el cáncer de mama es causado por mutaciones genéticas heredadas.

Para detectar el cáncer de mama, se utilizan pruebas que examinan las mamas, incluyendo la mamografía, una prueba de receptores de estrógeno y progesterona o resonancia magnética o imágenes por resonancia magnética. El diagnóstico de cáncer de mama sólo puede adoptar el carácter de definitivo por medio de una biopsia mamaria. Es ideal hacer biopsias por punción, con aguja de jeringa, con aguja de Tru-cut o Silverman. Si no es posible, se pueden hacer biopsias incisionales (retirar parte de la masa) o excisionales (retirar toda la masa), esto puede alterar el estadio del tumor.

Del total de los carcinomas de mama, menos del uno por ciento ocurren en varones. El Día Internacional del Cáncer de Mama se celebra el 19 de octubre, tiene como objetivo sensibilizar a la población general acerca de la importancia que esta enfermedad tiene en el mundo industrializado.

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